Sugerencias de diseño y ensamblaje

Recientemente, amigos, conocidos, lectores y afines han comenzado a pedirme sugerencias de escritura. Oh, bueno, quizás lo hayan estado haciendo desde hace un tiempo, y la diferencia sea que recién ahora he comenzado a prestarles atención.

Tanto para su comodidad como para la mía, he decidido, más allá de abordarlos uno por uno, poner a su disposición este pequeño recurso. Mi intención no es diseñar una Guía Conclusiva para la Escritura de Textos Explicativo-Argumentativos, ni nada por el estilo. Y siento que, en una época en la que esta disciplinas y otras relacionadas están plagada de promesas caras, infladas y sospechosas, la mejor manera de comenzar es establecer que no creo ser el mejor escritor vivo, ni el mejor “consejero”, “instructor”, coso, y tampoco creo que el método propuesto a continuación sea el mejor. No lo es, sólo es el que he sabido aprender, el que implemento y el que me ha funcionado.

Como el músico experimental Jamie Stewart dijo, hace unos años, en una pequeña reunión/charla a la que tuve el privilegio de asistir: Las cosas funcionan mientras funcionan. Si esta manera de abordar el trabajo pasa de ser un facilitador a ser un estorbo, imploro rendirlo en pos de la espontaneidad, de un proceso donde no haya etapas bien delimitadas, sino numerosas microetapas, en pos de cierto texto final, sobre el que se tiene una visión clara.

Como fuese, mi “proceso de escritura” tiende a ser el siguiente:

  1. Investigación y outline
  2. Primer borrador
  3. Primera lectura y revisión
  4. Segunda lectura y corrección de estilo
  5. Última lectura

La primera y la última etapa son las más complicadas, y aquellas en las que los escritores que suelo editar, placenteramente (en Nada Respetable) o con ira irrefrenable (en cualquier otro lado), suelen fallar en una de las dos.

Para comenzar, ¿En qué consiste cada etapa?

Investigación y outline

Como bien planteó Orwell, en “Política y la lengua inglesa” (también traducido como “Política y el idioma inglés”), escribir bien es pensar bien. No se puede pensar bien si no se acostumbra a verbalizar los pensamientos claramente, y no se puede escribir bien si no se piensa bien. Uno no puede ser tan lúcido, tan elocuente — uno no puede estar en control de lo que está haciendo si no conoce lo suficiente sobre qué va a escribir, ni por qué va a decirlo.

La primera etapa tiene como propósito arribar a una visión clara de lo que quiere hacerse, recopilar fuentes, recopilar referencias, y plantear un outline, una estructura que el texto podría tener.

Es útil recordar la estructura de los textos argumentativos que probablemente haya aprendido, lector/x, en alguna instancia de su educación formal. Los textos argumentativos tienden a tener una introducción (en la que uno contextualiza la problemática, planteando por qué importa), el establecimiento de una hipótesis, la demostración de la hipótesis y una conclusión. Es útil recordar esta estructura y rápidamente olvidarla.

En un outline, se plantea qué se quiere decir, en el orden en el que quiere decirse, y cuáles son los recursos que uno va a usar para hacerlo.

Los outlines no tienen por qué ser listas, si bien suelen serlo. Si se estuviese presentando a un editor o a un cliente que lo ha contratado a uno para redactar un e-book, tendría sentido que fuese una lista. Si es para uso personal, el outline puede ser un gráfico, una escultura fálica, lo que a uno le sea necesario. En cierta ocasión, decidiendo sobre la estructura de un e-book sobre la globalización y la industria turística, garabateé un outline en Microsoft Whiteboard, y estuvo bien. Estuvo bien porque sirvió.

Primer borrador

, condenado a ser pésimo. Cuando estoy bloqueado, en lugar de comenzar a escribir intentando ensamblar oraciones y párrafos, comienzo listando frases sueltas. A veces es preferible no comenzar siendo ambicioso, comenzar por donde uno puede, y construir desde ahí.

Cuando no estoy bloqueado, durante esta etapa, procuro escribir tanto, tan fluido como me sea posible. En ciertas ocasiones, podría decirse que esta es la versión más auténtica del texto. En otras circunstancias, es una cosa contrahecha, deficiente e incapaz de ser lo que se pretende que sea.

Primera lectura y revisión

Una vez he llegado a algo que se siente como el final del texto, leo la cosa horrible y hago una revisión, especialmente, de su estructura argumentativa. Poniéndolo en términos menos pomposos, me aseguro de que tenga sentido, tanto argumentativa como estructuralmente. Me preocupan, particularmente:

  • Que la estructura del texto ponga énfasis, dé un espacio privilegiado a aquello que es prioritario. Por ejemplo, que mis argumentos más fuertes estén cerca del principio y al final.
  • Que la conclusión se sienta satisfactoria, que las últimas frases reafirmen todo lo anterior. En condiciones ideales, también procuro que las frases finales sean cortas.
  • Que el texto no sea, ni escueto, ni demasiado extenso. Si no le añado microargumentos, pequeñas tangentes que enriquezcan el argumento primordial, etcétera, procuro que el texto sea corto. Tratar el mismo asunto, en más o menos la misma dimensión, durante 3500 caractéres no suele ser lo ideal, al menos a mi parecer. Esto también está dado por el hecho de que escribo para internet.

Segunda lectura y corrección de estilo

La segunda lectura no es una lectura de principio a fin, a menos que lo sea. Intento, en una segunda ronda de revisiones, dedicarme a sutilezas de estilo. Esto se debe, especialmente, a que disfruto muchísimo de plagar textos de pequeñas imágenes, de pequeños motifs tangenciales. Quizás en esta etapa los refine, pero, si no lograron el efecto deseado, probablemente hayan sobresalido como pulgar herido durante la primera lectura y, avergonzado de mi torpeza, me haya apurado a resolverlos.

La corrección no es una mera tachadura, es re-escritura e involucra repensar el texto. El asunto es, también, desacralizar el proceso y el producto del proceso lo suficiente como para que este asunto no tome décadas. Oh, bueno, a menos que deba hacerlo.

Última lectura

Eventualmente, una última lectura deberá tomar lugar. Es una revisión general del texto, en la que me aseguro de haber logrado mi cometido, me aseguro de haber logrado la forma deseada. Si no lo hago, continúo corrigiendo.

Innumerables sutilezas escapan a esta propuesta general. Y haber seguido estos pasos no garantiza que uno haya escrito un buen texto, sino que uno haya comenzado, lo cual es más difícil y más importante.

Como fuese, esto es básicamente todo lo que puedo proponer al respecto, por el momento. Gustoso recibiré dudas, consultas y sugerencias donde corresponde. Mis DMs están abiertos.

Gracias por su atención, espero haber sido de ayuda.


Originalmente publicado acá.